Arte y pasión en Córdoba Mayo, II capítulo.

Roland estuvo muy contento todo el fin de semana, fuimos a ver los patios cordobeses ganadores de premios en el Festival, y estuvimos preparando el viaje por los pueblos blancos de Cádiz. Durante estos días a Roland le ofrecí el diario para que escribiera un poco más, en primera persona, sobre el encuentro pasional, y acepto la propuesta. Tanto fue lo que escribió en inglés, unas diez páginas de contenido muy elevado en sexualidad, que me he permitido traducir varios fragmentos en este capítulo. Aún sigue en Córdoba, el viaje empieza el día 21 de mayo, el mismo día que regresa mi Rebecca desde Polonia, ambos estamos contando las horas para nuestro encuentro, y la sorpresa de irnos a la Sierra de Cabra y Lucena durante unos días.

 

En estos días, María y Roland, han estado conmigo buscando más pistas sobre el mapa encontrado en la obra de Julio Romero de Torres, y hemos ido a visitar la Casa Familiar del pintor cordobés debido a que en el mapa aparece una destacada simbología masónica, encontrándonos esta vez el inicio de una palabra. Eustaquio y yo pensamos que el mapa presenta varias pistas en edificios de la ciudad de Córdoba, conformándose una frase la cual nos dará la respuesta a este acertijo con la localización de nuestro «tesoro». Ambos pensamos que este «tesoro» puede ser el botín en oro y plata o un gran almacen lleno de obras antíquisimas custodiado hace siglos por la Orden de los Templarios a su paso por tierras cordobesas. Eus siempre ha tenido la sospecha de esta existencia de este botín de las Cruzadas, pero ahora está como un joven investigando en el ordenador que le ha comprado Gertrudis para realizar sus pesquisas, y nosotros estamos yendo a los lugares a contemplar detalles a simple vista en las plazas, calles y monumentos históricos, para ir recabando toda la información.

 

Una tarde Roland y María estuvieron por el barrio de Sta. María de la Catedral, en la calleja de las flores, tuvieron que esperar un rato, pues el turismo era muy intenso, y según cuenta en el diario mi amigo Roland, se reservaron una habitación en un hotel cercano para «estudiar la estrategia». Más bien fue según escribe en el diario unas horas de encuentro sexual brutal, ambos confiesan que necesitan a todas horas estar haciendo el amor, y no pueden aguantar las ganas.

Adán y Eva, 1923, Escultor Marín.
24/7 .

Roland empieza a narrar: «María y yo no aguantamos las ganas, reservando una habitación en un hotel muy cercano a la Catedral, con vistas a la Torre Alminar, ella tenía puesto un pantalón corto y un top, y yo no pude aguantar las ganas de ir acariciando sus nalgas a medida que podía por las calles sinuosas de esta floral Córdoba. En un momento de la travesía, descubro que lleva un tanga de color negro, y mis manos van a su culo prieto, agarrándola con suavidad y tesón durante un buen rato. María asiente con la cabeza, susurrándome «Ro.. sigue así, estoy muy cálida, no sueltes la mano, mantenla más» y nos besamos alocadamente, tanto fue el beso que nos mordimos los labios. El mapa se nos cayó al suelo, y al recoger ella me agarro por la cintura para levantarse, frotándonos y acariciándonos por nuestros cuerpos, desabrochándose el botón del pantalón y agarrando mi verga por encima de mi ropa. Así con el mapa en la mano y la otra en mis muslos, estuvimos un rato intenso y breve. ¡Qué calor! Suspiramos los dos, y al volver la calle vimos el hotel.

 

La recepcionista al ver como veníamos de acaramelados, nos dió una llave la número 8, y entendiendo perfectamente lo que iba a suceder. La habitación estaba ubicada en la segunda planta, la más interior del alojamiento hotelero, con vistas a los tejados de las naves de la antigua mezquita, en total silencio. Me fije que las habitaciones contiguas tenían las puertas abiertas, estaban vacías, y al entrar en la nuestra, invite a María a irnos a la ducha, desnudándonos frente a frente recreándonos en besos, caricias y tocamientos directos con fuerza. Ella me invito a entrar dentro de su vagina, acariciando con mis dedos las piernas hasta llegar al clítoris donde mi lengua le llevo a una intensa mojada, tanto fue que me cogió la verga con fuerza y se la clavo dentro de su néctar durante mucho tiempo sin parar de gemir los dos, con la puerta abierta del cuarto de baño y las ventanas del dormitorio, hasta el mismo Mihrab tuvo que retumbar de los gemidos al unísono. En esa posición nos fuimos a la cama, para seguir rezumando entre gemidos, mordidas suaves y apretón de manos sin querer terminar de gozar este acto de amor. Las ventanas seguían abiertas con las cortinas retiradas, en un momento llegué a ver a unos obreros de la construcción mirar hacia nuestra habitación, dándome más ganas de hacerla mía a María. Ella no paraba de decirme: «Roland sigue, dame más, deja que miren, tú y yo disfrutemos».

 

Al cabo de unas horas, sonó el celular, era Narciso, queriendo saber dónde estábamos pues Eustaquio necesitaba saber la siguiente pista para avanzar en la investigación sobre el mapa.

 

Continuará….

 

Roland, día 18 mayo 2022. Córdoba. Primera Ola de Calor, entorno a 40º y 45º grados.