Tycho Brahe Biografía

Tycho Brahe nació en Knudstrup, en la actual Suecia, el 14 de diciembre de 1546. Hijo del consejero privado del rey, el joven Tycho fue educado por su tío Joergen Brahe bajo las más estrictas normas. Su tío quería que Tycho siguiera su misma carrera al servicio del monarca, por lo que le proporcionó una sólida formación humanística en latín y en 1559, a la edad de trece años, lo envió a la Universidad de Copenhague donde entre libros y nuevos amigos su vida dió un vuelco trascendental. Tras llevar una año en la Universidad, el 21 de agosto de 1560 se produjo un eclipse de sol que de dejó hondamente impresionado al joven Tycho. A pesar de trasladarse a la Universidad de Leipzig con la intención de estudiar Leyes, Brahe no dejó en ningún momento sus observaciones astronómicas y en una de ellas fue cuando se dio cuenta –durante una conjunción entre Jupiter y Saturno– de los errores en que incurrían las previsiones astronómicas. Aquello le causó gran desazón, y decidió estudiar para cambiar dichas previsiones.

En 1565, y siguiendo los consejos de su tío, Brahe regresó a Copenhague. Ese mismo año falleció su tio Joergen y Brahe recibió una cuantiosa herencia que destinó a sus investigaciones en el campo de la astronomía, a pesar de la oposición de su familia.

El 29 de diciembre de 1566, Brahe, que ya contaba 20 años, se vio envuelto en una agria disputa con el aristócrata danés Manderup Parsbjerg. Al parecer, aunque las versiones son distintas según los autores, Parsbjerg se había estado riendo de las predicciones de Tycho. Otros dicen que la pelea se originó por un simple desacuerdo matemático. Sea como fuere, el astrónomo no quiso dejar pasar el insulto y todo acabó en una reyerta callejera a muerte. Alguna fuente apunta a que Tycho resultó vencedor, aunque con tan mala suerte que un golpe fatal asestado por su contrincante le arrancó parte de la nariz. Desde entonces, Tycho Brahe tuvo que lucir una prótesis que, según afirmaba él mismo, estaba hecha de oro y plata.

Parte de la fortuna que había recibido el astrónomo de su tío estuvo destinada a financiar caprichos extravagantes. Por ejemplo, mantuvo a un enano llamado Jepp que, según contaba el propio Brahe, tenía poderes clarividentes. Debido a la diferencia social entre ellos, y a pesar de la gran amistad que los unía, ambos no podían compartir mesa a la hora de comer, así que Brahe pensó que Jepp podría comer con él si lo hacía debajo de la mesa. Otro de sus caprichos fue tener como mascota a un alce al que bautizó con el nombre de Rix. Al parecer, este cérvido vivía a sus anchas en el lugar que Brahe utilizaba como observatorio en su palacio de Uraniborg, un centro astronómico construido como residencia entre 1576 y 1580 por el rey Federico II de Dinamarca, y que estaba ubicado en la isla danesa de Ven. Al parecer, Brahe tenía la costumbre de calmar la sed del animal con cubos llenos de cerveza. En uno de sus excesos etílicos, el alce perdió el equilibrio y se desnucó al caer escaleras abajo.

Además de por todas estas excentricidades, Tycho Brahe es conocido por ser el mejor observador del cielo en el período anterior a la invención del telescopio. Tycho pensaba que el progreso en la astronomía no podía conseguirse por la observación ocasional y por investigaciones puntuales, sino que se necesitaban medidas sistemáticas de observación, noche tras noche, y utilizando los instrumentos más precisos posibles.

Brahe se opuso a Nicolás Copérnico y defendió el modelo geo-heliocéntrico, según el cual la Luna y el Sol giran en torno a la Tierra, mientras que Marte, Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno girarían alrededor del Sol.

El legado de Tycho Brahe es enorme. Gracias a él se empezó a investigar en mayor profundidad el comportamiento del cosmos y se pusieron en duda creencias inmutables desde la Antigüedad. No en vano, Brahe está considerado uno de los astrónomos más importantes del mundo. Fue fuente de inspiración para otros grandes como su discípulo Kepler, al que pidió que terminara su obra. A la muerte del astrónomo danés, Kepler llegó a decir: «Confieso que cuando Tycho murió, rápidamente me aproveché de la ausencia o falta de circunspección de sus herederos tomando las observaciones conmigo o, quizás, usurpándolas«. Gracias a esos datos, Kepler pudo ir deduciendo las órbitas planetarias y formular sus tres leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol.

Referencia texto en NationalGeographic.

Más información:

Sala Universo.

Brahe.

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