CÓRDOBA MI OASIS.

Soy Narciso, he pedido a Gertrudis y Eustaquio permiso para relatar lo que aconteció en la tarde, noche y madrugada de ayer, pues ellos están ahora descansando en sus respectivas habitaciones, y yo estoy sentado en la mecedora del patio, antes de escribir, he leído el diario que están redactando, y yo quiero participar con mi historia. En primera persona os escribo, fui ayer el causante de entrar en sus vidas de esta forma, intento no dañar a nadie, pero tras de mí no vienen situaciones buenas. Eustaquio, mi hermano del alma, lo sabe y aún así me ha dado cobijo en su casa en Córdoba, para mi es más que un hermano es mi padre adoptivo.  Ayer por la tarde quedé con una amiga de la infancia, actualmente lleva unos años trabajando en Córdoba, se llama Rebecca, siempre nos hemos llevado muy bien, y ambos teníamos ganas de encontrarnos, fijaos el destino ahora en Córdoba. Ella vive por el Barrio de San Agustín. Quedamos sobre las 4 de la tarde en la judería, cerca de casa, en la Puerta de Almódovar, y al vernos no pudimos contenernos y nos abrazamos bien rico. Rebecca está más linda y hermosa, pelirroja, piel blanca pecosa, ojos azules verdosos, sonrisa brillante y unas manos super suaves. Fuimos caminando cogidos de la mano por las calles y plazas, hasta la Torre de la Catedral – Antigua Mezquita de Córdoba. La profesión de ella es guía oficial de turismo, domina varios idiomas, aunque me contó que se ha especializado en Turismo Halal, sobre todo. Yo el mundo árabe me lo conozco por mi trabajo muy bien, pues he viajado varias veces tras el 11-S a Emirtatos Árabes, Yemen, Afganistán, Irak e Irán por motivos diferentes como infiltrado en diversas acciones contra el narcotráfico.  Aunque Rebecca recibe a visitantes de estos países por otros motivos culturales de visitar la Gran Mezquita de Córdoba, yo respeto mucho la cultura musulmana pues estando en los Angeles, me enamoré de una chica musulmana, la madre de mis hijas, que fueron asesinadas por mi culpa hace diez años. A mi edad he tenido muchas pérdidas muchas provocadas por mi trabajo, e intento que no ocurra más. Pues estando en el patio de los naranjos, Rebecca me hizo una presentación histórica del sitio monumental Patrimonio de la Humanidad en una forma muy clara y concisa, observé a cuatro personas acercarse por diferentes lados del patio, uno se sento en la fuente con una cámara de fotos hacia nosotros, y observé en su muñeca el mismo tatuaje que en Madrid me alerté. A este instante, cogí del brazo a Rebecca, susurrando que nos fueramos a un lugar seguro. Ella conoce a un vigilante de este lugar, y nos adentramos en la sala de oración de la Antigua Mezquita Omeya. Allí era un lugar seguro, tanto que el vigilante nos fue acompañando hasta una sala, por donde bajamos a una galería subterránea dándonos una linterna y un mapa. Yo sabía que Rebecca siempre ha sido una persona muy curiosa en todo lo que estudia y enseña, pero esto me sorprendió bastante. Tras recorrer casi 1 kilómetro de galerías salimos a una habitación de una casa…Rebecca, me dijo: «Narciso, estaba todo controlado, hemos caminado durante un buen rato, este pasadizo existe desde muy antiguo…y yo lo he usado a veces con clientes vips por motivos varios, y ante tu situación que me has contado, he pedido permiso y nos han dejado utilizarlo. Ves he aprendido de ti de tus enseñanzas en relaciones institucionales, jejeje». A lo que yo respondí: «Querida Rebecca yo sé que siempre has sido excelente compañera, tu profesión actual me encanta pero siempre te he dicho que hubieras sido una buena policía, aún estás a tiempo de colaborar conmigo, si quieres.» Ella me respondió: «Ahora hay que salir de esta situación, de quiénes te quieren matar, y ya te daré respuesta cuando todo esto termine».

Cuando salimos del pasadizo, recuerdo que había un lienzo de muralla bastante grueso, unos edificios nuevos, y una bajada a un barrio creo recordar me dijo Santa Marina. Yo tuve que llamar al comisario Sr. Fernández, para avisar que ya estaban en la ciudad cuatro individuos para darme caza, y tuvimos que activar el protocolo policial al máximo nivel. Rebecca y yo nos dirigimos a su casa, a por unos juguetes guardados desde hace años por si ocurría una alerta, y ya preparados los dos salimos a tomar un tapeo nocturno. Rebecca es una enamorada apasionada del Flamenco, y nos fuimos a tapear a la Taberna La Fuenseca. Está situada muy cerca de la calle Alfaros, una de las salidas de la ciudad más rápidas, ella lo tiene todo calculado en caso de urgencia. El tabernero Alamillos de apellido nos contó la historia de la Taberna de su abuelo Emilio que ha heredado, en una sala había un guitarrista afinando y Rebecca lo conocía que al final se puso a tocar y bailar por bulerías. Rebecca sabe muy bien que siempre me ha movido por dentro sangre flamenca, y estar en La Fuenseca es sentir que estoy en mi Oasis, así fue. Estuvimos hasta el cierre en la madrugada, y se nos olvido la situación que estamos viviendo. Al despedirnos de Jesús y todos los artistas allí presentes, se presentaron unos «secretas» de paisano, y nos pidieron ir a la Comisaría. Estuvimos en las dependencias casi toda la madrugada, pues habían localizado al grupo que nos perseguía, tuvimos que hacer el reconocimiento y asistir en la sala de escuchas al interrogatorio. Rebecca y yo estuvimos conversando son el comisario, el cual nos dijo: » Nos han contado más bien poco, hemos mirado en la base de datos de Interpol, los cuatro son mercenarios a sueldo, tenían el encargo de liquidarte, Narciso. Hemos confiscado varias armas, y explosivos C4. Mañana a primera hora viajan custodiados para Madrid, tienen varias causas abiertas de otros asesinatos a testigos por el juicio donde estás implicado. Narciso, por favor, ten mucho cuidado. Desde mi equipo hacemos todo lo posible por tu seguridad y las de los tuyos. «. A lo que yo respondí: «Sr. Fernández, agradecido por vuestra colaboración y buen hacer, pasado mañana vuelvo a Madrid y me pongo a disposición judicial, no quiero poner en peligro a mi familia corbobesa ni a la Ciudad». Estando en la puerta de la Comisaría, veo que viene con dificultad mi hermano Eus con Alber, pues los había llamado el comisario para contarle todo. En una hora, un furgón policial nos acercó a los cuatro a casa. Rebecca también está ahora durmiendo en mi habitación, mientras os escribo todo lo sucedido en el patio de la casa.

Hoy estaremos en familia en casa celebrando el cumpleaños de Gertrudis, y será mi último día en la ciudad con Rebecca, iremos a pasear de nuevo por la tarde por el casco histórico y la sierra donde tiene una casa un amigo suyo.

Para mi ha sido toda una proeza escribir un poco mi vida, espero muy pronto volver cuando todo pase en Madrid, y pueda disfrutar más de vuestra hospitalidad, quizás con otra identidad, pero volveré.

Narciso, a 18 de junio 2021, a las 1 de la tarde, en un patio cordobés.

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