Sesión del miércoles.

Dejo aquí iniciada la primera página del día 10, 18 de febrero 2021 sobre la sesión nocturna en la casa, en unión con los espíritus y el arte.

Transcurridos ya varios días de esta página del acontecer en el décimo día de este involuntario «diario digital», pues se va escribiendo a medida que la ciudad emana sus emocions y flujos en la vida azarosa de Don Eustaquio. Qué puedo decir de estos días de presagios trágicos tras la sesión con el más allá. Nuestra Gertrudis entró en trance más de una vez a lo largo de la noche, entrando en comunicación con un Sacerdote llamado Floripondio, el cual solamente se expresaba en hebreo. Los allí presentes se quedaron «fríos», pero yo estaba tranquilo pues este personaje era solo uno de los que Gertrudis posee o la poseen, mejor dicho. Yo en cambio siempre me limito a apuntar en el cuaderno de premoniciones, uso una pluma a tinta china, regalo de Mónica, que en uno de sus viajes desde México a España, me obsequió pues pertenecía a su abuela sevillana. Siempre recuerdo el día que nos conocimos en el arenal, al lado de la Real Maestranza en Sevilla.  En otro lugar y momento os contaré esta entrañable historia.

Sabéis las que se quedaron dormidas tras una hora de encuentro con espíritus, Lucía y Gema, las arropamos en el sofá, se quedaron plácidamente hasta la mañana siguiente. Nosotros, Gertrudis y un servidor, estuvimos hasta altas horas de la noche conversando sobre añoranzas, amoríos, jejeje, y otros menesteres íntimos.  Por cierto, Víctor y Antonio, jóvenes muchachos futuros químicos, al primer portazo y caída de un cuadro dedicado a Mingote por Dora, se ausentaron… creo que se acojonaron con rapidez.  Como terminamos muy tarde, el jueves lo dedique a leer una monografía sobre el pintor Don Antonio Povedano Bermúdez, maestro del vitralismo.  Un buen amigo mío auxiliar de enfermería, hace unos años, fuimos a visitar el itinerario de vidrieras en nuestra ciudad, siendo un paseo artístico desconocido y tan entrañable, provocándome un aluvión de emociones escritas, pasados unos años en un libro de poemas. (Web Antonio Povedano)

Llegando ya la tarde del viernes, tuve la ocasión de cruzarme por la calle con Pepito, jovenzuelo impaciente actor novel, a veces viene a casa para revisar la biblioteca y llevarse algún libro de dramaturgia pues, a lo largo de mi vida, otra pasión ha sido y es coleccionar libros antiguos y de grandes dramaturgos (Jacinto Benavente, Los Hermanos Quintero, Antonio Machado, Azorín,..). Pepito me dice: «Eustaquio tengo dos entradas para el sábado en el Gran Teatro, pero si viene conmigo, no le digo la obra hasta que estemos allí «. Este tipo de juegos y sorpresas siempre me ha gustado, pues no me gusta leer nada de la obra teatral.  Y cuál fue mi grato momento con Pepito, al levantar el telón aparecen los personajes de «Romeo y Julieta», y me comenta en voz baja… » es el Teatro Clásico de Sevilla «… nos miramos los dos y con ojos emocionados le expreso  mi gratitud. ¿ Por qué os preguntaréis ? Sencilla respuesta os daré ahora. Durante catorce años viví en la ciudad de Sevilla, y compartí días, meses, momentos con estudiantes americanos, donde su profesora Ana siempre nos perdiamos una noche en ir a la Visita Nocturna Teatralizada en los Reales Alcázares de Sevilla, representante por T.C.S.(Web Cpmpañia Teatral). Imaginaos a mi edad octogenaria, que Pepito se acordará de estas vivencias, y estuvimos los dos respirando el aire, la gracia, la fuerza, la muerte trágica desolada representada en Romeo y Julieta en este sábado 20 de febrero.  Al caer de nuevo el telón sentí un crujio en mi corazón tan fuerte, quedé petrificado, tras el final de esta obra. Estuvimos durante el camino a casa comentando las escenas, los diálogos, sus metáforas, el vestuario, la puesta en escena…. todo espléndido. Pepito me acompañó hasta la puerta de la casa, por cierto le auguro al chavalito un buen futuro como actor.  Al entrar en el patio, me siento en la butaca y miro al cielo, contemplando esa hora «azul» magnífica transportándome a la ciudad de Verona en el siglo XIV… (continuará)

 

Eustaquio, día 20 de febrero, 2021 a las 23:45 de la noche.

#quédate en casa

3 Comments
  • Rosa Mª Pérez Tienza
    Posted at 09:54h, 21 febrero Responder

    ~Historias de historias~
    Espero esa historia entrañable de Mónica.
    Gracias.

    • juanjo
      Posted at 11:10h, 21 febrero Responder

      Si muy pronto aparecerá Mónica y su Sevilla. un abrazo

  • Eva Del Real
    Posted at 12:15h, 21 febrero Responder

    Eustaquio, me fascina el personaje, deseando que cuentes más.

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