Día 6: Tarde de paseo.

Tras el almuerzo en la Taberna de Miguel, por toda Córdoba muy conocida, estuvimos en casa disfrutando de unos anises de Rute y dulces de Lucena con milhojas de sabores azules tan suculentos que recuerdo los pasteles de mi tita Paqui, como el que podéis ver en la fotografía.  Llegando la noche estuve leyendo un libro, siempre me ha fascinado desde los 14 años, «La Feria de los Discretos», de Pío Baroja. Gracias a su lectura decidí optar por una formación humanística ingresando en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. Viví unos años increíbles en el antiguo Hospital de Agudos, en la Plaza del Cardenal Salazar, muy cerca de donde ahora vivo, ¡ fijaos las coincidencias de la vida, a espaldas de la biblioteca, tenéis vuestra casa, jejeje !. De este momento, hicimos grandes amistades que aún perduran y otras ya se fueron en la fugacidad del tiempo, con tantas enfermedades, accidentes fortuitos, y desaparaciones involuntarias también las hubo. 

Recuerdo una historia curiosa de una estudiante iberoamericana, vino a investigar periodismo a Sevilla, y era amiga de un amigo mío mexicano de Campeche, matemático en una maestría para su Doctorado en Córdoba. Pasaron los años, y un día recibo un mensaje por Facebook, super curioso, me decía: «Eus.. soy Zu, ¡¡cuánto tiempo!!». Yo perplejo, me quede, pues nadie me llamaba así desde hace décadas. Ese día estuve pensando en quién será «Zu»… y revisando en la biblioteca, en un libro de Psicología Educativa, encontré una tarjeta de Navidad, y leí: » Hola, Eus..taquio desde un lugar remoto de Iberoamérica, te envio buena entrada de año y feliz año, siempre Zumaya». Entonces fui rápido y veloz al messenger, y le envié un audio de voz.

Esta amistad apareció de la nada otra vez, y hace unos meses me informó «Zu» que a su Fundación Fumceta, de la ciudad de Cali (Colombia) le han premiado por la producción de un documental sobre la realidad afroamericana, recientemente en la Revista Ébano (Click Aqui).  Nos une una amistad eterna entre dos personas, dos países y continentes, e incluso su nombre Zumaya, en los años de la facultad lo estudié, pues siempre he tomado interés por los significados de las palabras.  Un día tomaré el cuaderno de «las palabras y su importancia» ensayo aún no publicado, y haremos unas disertaciones sobre este asunto, ¿os parece bien?… ya hablo en alto… si estoy aqui solo en casa, a punto de ir ya a la cama o pesebre como decía Copérnico. (Continuará… quizás mañana… o más tarde… en la madrugada de la hora 03.40.)

Nota a pie de texto:

Caminando con Tumbao, dirigida por Zumaya Mayers y Rodrigo Cuervo, narra la travesía a ritmo de currulao y bossa nova desde el pacífico colombiano hasta Salvador de Bahía en Brasil, a través de las historias heredadas por los ancestros que repican entre tambores y loas. Un relato documental en formato “road movie” que cautiva con sus narraciones, enmarcadas en las ciudades con mayor de número de afrodescendientes de América Latina: Santiago de Cali y Salvador de Bahía.

Eustaquio, 13 de febrero 2021. a las 0:46 a.m.

#quédate en casa

fundacion de medios etnicos y ambientales fumceta

1 Comment
  • ZUMAYA MAYERS
    Posted at 04:07h, 13 febrero Responder

    Que belleza Juanjo ! me encantó ! “Nos une una amistad eterna entre dos personas, dos países y continentes” cuanta verdad en tu palabras.
    Un AbrazoT

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