De paseo por Córdoba.

Esta madrugada sonó el teléfono. Era Rebecca a una hora no prevista, y me decía con voz baja: “Nunca he visto tanta crueldad, y mira que hemos combatido en Oriente Medio, lo de aquí es dantesco. Amor quería escuchar tu respiración y tu voz, estamos todo el equipo a punto de realizar una inmersión, y no tenia fuerzas para seguir, necesitaba escucharte, mi Narciso”. Y se cortó la llamada… Llevo, desde antes del inicio de la invasión rusa en territorio de Ucrania, sin dormir, sé muy bien lo difícil del trabajo humanitario encargado con la apertura de “corredores” en el territorio ante el estallido unido a las matanzas selectivas en la población. Desde hace un mes dije de escribir el paseo por Córdoba, no he podido escribir más, e incluso lo tengo en el cuaderno de apuntes sin pasar al diario. Mi hermano mayor, Eus, me lo recuerda todos los días. Es bueno “desconectar” pero yo no puedo cuando amigos míos y mi chica están en plena guerra, y yo esta vez no he podido ir. Mi cometido ahora es la retaguardia a mucha distancia, dando apoyo psicológico y estrategia logística-militar para vigilar que los recursos operativos lleguen en su momento al destino esperado. Aquí en la habitación del ático tengo mi guarida tecnológica vía satélite, con mapas del territorio, pantallas de ordenador, material confidencial de alto nivel. Todas las mañanas, a las 5 a.m, estoy por la ciudad de córdoba, su centro histórico y ribera haciendo mi mantenimiento físico deportivo, y meditación a la salida del sol en el puente romano. Aunque mi aptitud física no es buena, una de las razones por las que no he podido acompañar a “mi equipo”, en cualquier momento puedo recibir la llamada, e incorporarme al mando militar de la OTAN en los países bálticos. Espero que se llegue a un acuerdo de paz en Ucrania en los próximos días.

Del paseo por Córdoba puedo comentar la experiencia vivida en la antigua Mezquita de Córdoba. Desde pequeño mi tío Rafael siempre me invitaba a conocer la casa de las bulas, actual Museo municipal taurino, y mercado de artesanía. Un suceso curioso aconteció al llegar al patio del zoco artesanal, en uno de los talleres observé un muñeco de madera. Entré y pregunté al artesano. Se llama Ricardo, me respondió a mi pregunta ¿Esta figura de madera quién representa?: Es el patrón de los cazadores, San Eustaquio. En mi expresión mis labios notaron ese cosquilleo de reírte hacia dentro, pensando “mi hermano Eustaquio tiene un Santo, es éste, de buen parecido, jejeje”. Hice una fotografía con permiso otorgado por el artesano, y le avise de volver un día con mi hermano y Gertrudis. De esta anécdota hace un mes, ¡ cómo el tiempo va pasando !.

San Eustaquio, realizada por Ricardo en Zoco Artesanía Córdoba.

En la mezquita la sensación fue escalofriante, llevaba unos diez años sin entrar. Sentí una emoción desconcertante, tomé la decisión de escuchar música relajante a medida iba caminando por el bosque de columnas del Árbol de la Vida, deteniéndome ante el Mihrab, y dejando volar la imaginación llena de ideas y proyectos. En un instante sentí la mano fina de una persona, abrí los ojos y la ví a ella. La hija de una amiga mía, Elvira, con la que terminé la visita en la Catedral sentándonos en las bancas ante el Altar Mayor, donde ella interpretó el significado de este monumento histórico artístico, Patrimonio de la Humanidad.

En el patio de los naranjos, estuvimos conversando Elvira y yo, sobre temas relacionados al futuro de la ciudad, su profesión como guía oficial de turismo, y la invite a conocer las obras de arte conservadas en la casa judeoconversa donde actualmente estoy viviendo con mi hermano Eus. Le hice referencia a visitar otro día el Museo municipal dedicado al pintor universal Don Julio Romero de Torres, y si quería colaborar en la investigación sobre las tres retratadas conservadas por mi hermano en su colección, junto con el mapa encontrado en el bastidor de una de ellas, motivo principal de este paseo por Córdoba. Nos despedimos muy “apasionadamente”, dándonos un fuerte abrazo, y quedando para el próximo domingo previo a la celebración del día de la primavera. Elvira es muy viva e inteligente, arrolladora, emotiva. Al ver el mapa me fue dando unas pistas desconocidas para mi, fue reconociendo los edificios y lugares, donde aparecen unos símbolos “masónicos”… siendo interesante sus comentarios… los cuales comentaré a Eus en la noche de hoy.

Al final he escrito algo relativo a nuestra ciudad y su futuro inmediato, sin olvidar el estado de alerta mundial con la Guerra en Ucrania, la inminente guerra en Taiwan, y la presencia militar de la OTAN en el mar del norte.

Buenas noches, un abrazo de Narciso. 13 de marzo 2022. Córdoba.