PRUDENCIO, EL REY DE LA JUDERÍA.

Mi nombre es Callejero Prudencio, tengo 9 años, aunque en la fotografía de presentación tenía unos meses, me adoptó Gertrudis hace unos años, pues deambulaba por las calles de la Judería en concreto en la calle Medina y Corella, una señora con gabardina y paraguas se me acerco a darme un poco de leche y al rato la ví a paso ligero irse del lugar, yo con avidez soltura gatuna fui tras de ella hasta que entro en una mansión, con mi estatura me costo subir los escalones de la puerta, en el zagúan observe un patio muy luminoso con una jaula donde había un loro que no paraba de decir el nombre de «Gertru..Gertru Guapa, Guapa», a esto se acercó la señora de la gabardina, y le dice: «¡Mi querido, Tiberio, mira lo que te he traído!», y yo observo como le da un trozo de melón, cayendo una pizca al suelo, y yo con rapidez me lo comí, en ese momento el Tiberio, empiez a decir: «! Gertru, visita tenemos visita !»… y veo como la señora se acerca de nuevo a mí, y trae un cazón de leche con pan, al verlo me relamí y lo devore, tanto que cai dormidito en una mecedora cerca de la jaula.  De esta forma me hice un huequito en la familia de Eustaquio y Gertrudis, me adoptaron, pero he tenido la libertad de ir y venir de esta casa desde el primer día, pues nací en la calle y me siento «callejero». El nombre de «Prudencio» fue dado en homenaje a la festividad del Santo, jejeje, pues dicen que tengo mirada prudente.  

En una de mis salidas encontré a Aretha, una felina muy guerrera, me apasione por ella tanto que nos reuníamos en la medianera de la Capilla de San Bartolomé, donde ahora SADECO ha colocado unos comederos para nuestra comunidad felina, y una forma de controlar la población por parte de ciertos «humanos»… Aretha es negro tizón como yo, ambos recorremos la ciudad entera en la nocturnidad de esta ciudad. Una tarde nos acecharon unos perros callejeros, casi no lo contamos, pero muy cerca escucharon nuestros aullidos, y vinieron a socorrernos Blanqui y Maia, nuestras inseparables amigas perrunas. A Maia ya la conocéis, procede de Puertollano, fue un regalo de un amigo de Eustaquio en su 70 cumpleaños, hija de otra galga también llamada Maia; y Blanqui es una astuta compañera aventurera de paseos por la Ribera. 

He tenido mucha suerte de tropezarme con esta familia, pues ella no ha tenido la misma oportunidad hasta que nos conocimos. Aretha, su mamá apareció muerta un día, quizás por un perro, pero en la urbanización donde se ha criado, los vecinos matan gatos en cuanto tienen ocasión. He conseguido que Lucía la adopté, es miedosa, pero enseguida aprende a confiar, y muy lista su especialidad son los insectos más pequeños, cuando la mía son los roedores, jejeje. La casa está bien saneada, y cuidada entre todos.

(Continuará…)

Gertrudis, 10 junio 2021, a las 9 de la noche, a estas horas otra vez se ha «escapado» Aretha con Prudencio, hoy me han prometido volver temprano pues tienen reunión de la Comunidad Felina en el Alcázar, donde van a declararlo «Rey de la Judería».

1 Comment
  • Laura
    Posted at 19:52h, 10 junio Responder

    Es un placer conocerte, Prudencio. Me alegra que hayas tenido buena fortuna y te rodees de buena gente… Tu vida gatuna me parece de lo más interesante, así que espero con impaciencia poder seguir leyendo lo que nos quieras explicar. Bienvenido Prudencio

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